sábado, 27 de marzo de 2010

Dolor (sin terminar)

Corría. El viento refrescaba su cara y llevaba volando sus lagrimas. Avanzaba prácticamente por instinto, porque los ojos llorosos no podían ver nada. Y le dolía... ¡Dios, como le dolía! Parecía que el pecho iba a partírsele a la mitad. Al menos correr calmaba un poco, los pensamientos se iban flotando lentamente, y se sentía mejor. Pero las lagrimas seguían fluyendo.
Ya no sabia cual era el motivo exacto del llanto. ¿Seria por la traición? Había confiado plenamente en él. Capaz era el sentir la soledad cubriéndola lentamente de nuevo. Tenia miedo de estar sola, quizá era por eso que se había acercado a él en un principio... Pero él ya no formaba parte en su vida. No desde que lo había visto abrazo y besando apasionadamente a esa morocha en el club.
Un bocinazo la devuelve rápidamente a la realidad. Las luces del automóvil la encandilan y queda cegada por un momento. Escucha el insulto para nada amigable que le proporciono el conductor y sacude la cabeza algo confundida. Se limpia las lagrimas con el dorso de su mano izquierda, logrando ver un poco mas. Por la acera hay mucha gente caminando, nadie se da cuenta que una adolescente casi niña con el corazón roto esta allí, tan cerca de ellos. Y se siente abatida por la soledad nuevamente.

sábado, 30 de enero de 2010



Querido Diario:

Anoche escuche a mis padres hablando en la otra habitación. Hablaban de tierras lejanas y planetas extraños. Mi madre le decía que deje las tonterías, que ya esta grande para soñar con viajar por el espacio, y que se dedique mejor a su trabajo. Estaba enfadada, pero él seguía con su tono esperanzado y soñador.

Recuerdo que de pequeña me hablaba de lugares maravillosos que existían mas allá de las estrellas, me contaba historias de seres alucinantes que vivían allí. Seres inteligentes. Yo siempre sonreía, creía que eran historias de hadas que inventaba para entretenerme. Pero luego me di cuenta que él se tomaba muy enserio todo eso. Siempre investigando, siempre mirando el firmamento por las noches, buscando un indicio de que hubiera algo mas allá... Aunque, claro, nunca ha encontrado nada que indique que sus teorías son ciertas.

Una vez por mes va con sus amigos a esas convenciones de fanáticos como el. Ahí ha conocido gente que dice haber visitado esas tierras distantes, o que tienen objetos que dicen ser de esos seres y los han conseguido quien sabe como. Papi parece un niño en ese lugar, gasta demasiado en comprar cosas inservibles y luego tiene que inventar excusas para que mami no se enoje demasiado. En una sola ocasión lo acompañe a una de estas reuniones, y aunque a mi no me pareció la gran cosa, él estaba feliz. Por eso le sigo el juego, porque se que mantener vivo ese sueño es muy importante para él, es como su escape de la vida cotidiana.

Pero seamos sinceros... ¿Quién puede creer que en algún lugar del universo exista otro planeta como Mintaka? Un lugar con tierra de color blanco puro, y un cielo morado profundo es habitado por seres vivos con inteligencia que sueñan con conoces mundos lejanos como es el nuestro. Un planeta con una brisa suave que acaricia la piel verde clara como la de todos mintakenses, donde nuestro cabello casi transparente baila alegremente. Es maravilloso pensarlo, pero un mundo así... Realmente, no creo que exista.

Xanté

miércoles, 27 de enero de 2010

Hermanas


Mi hermana y yo siempre fuimos muy unidas de pequeñas. Pero en la adolescencia nos distanciamos al punto de pasar días sin dirigirnos mas palabras que un ocasional saludo en la mañana. Por eso, la tarde que entre a mi cuarto y la vi colgando del techo... Bueno, simplemente no entendí que sucedía. Me costo un poco asimilarlo, era una imagen grotesca. Los ojos parecían salírseles de las orbitas, y la lengua colgaba anormalmente larga sobre su pecho. Debajo de ella había un banco caído, y todo el cuarto estaba muy desordenado. Un par de gruesas lagrimas habían dejado un rastro blancuzco en sus mejillas. Al levantar la vista desde la puerta, había mirado directamente a sus ojos vacios. Un segundo después y como pude, salí tropezando de la habitación llamando a mis padres a los gritos.
No recuerdo que paso luego, pero la casa se lleno de policías y gente yendo y viniendo por todos lados. Suicidio, dijeron. Yo solo estaba ahí, sentada, con la mirada fija en el suelo. No pudieron convencerme de ir al funeral, no soportaba la idea de verla así otra vez, por eso me fui a dormir temprano esa noche. Y fue cuando empecé a sentirla cerca.
Mientras lloraba abrazada a mi almohada, el extremo del colchón se hundió levemente. Mire, pero como no vi a nadie pensé que solo era mi imaginación combinada con el cansancio. Entonces, sentí que acariciaban mi cabello, muy suavemente, como cuando éramos niñas y yo estaba triste. Ella me abrazaba y me acariciaba así mientras tarareaba una canción. Desde entonces, ella fue mi ángel guardián, siempre bondadosa y cuidándome cuando estaba triste. Siempre, hasta que lo conocí a el...

Marcos era maravilloso. Cinco años mayor que yo, pero no me importaba. Deportista, popular, era como el sueño de toda adolescente. Por eso pensé que nunca se iba a fijar en mi. Ni bien nos conocimos, el se me acerco y me hablo con mucha ternura, lo que hizo que varias de mis compañeras empezaran rumores sobre mi. No les hice caso, yo estaba encantada con Marcos.
Un par de meses después, lo invite a visitarme.
Me quedaba sola en casa por el fin de semana, así que el sábado a la noche lo llame si quería ir un rato. Obviamente, dijo que si, aunque se escuchaba dubitativo cuando le di mi dirección. Llego un par de horas después, con una sonrisa temblorosa en los labios. Parecía nervioso, algo no muy propio de el, pero asumí que era porque estaba solo en casa con una chica que aun no había cumplido los dieciocho. Lo hice pasar a la sala, una cosa llevo a la otra, y sin saber como, minutos después estábamos besándonos apasionadamente en el sofá. De golpe, se escucho un fuerte ruido que venia del piso de arriba. Pensé que habían entrado ladrones o algo, así que agarre un bate de la cocina y subí a mi cuarto. Una creería que con un chico casi adulto en la casa debería sentirse protegida, pero Marcos no quería subir al segundo piso. Refunfuñando, luego de dudar unos minutos, me siguió.
Abrí la puerta de mi cuarto y encendí la luz. Todo estaba desparramado, el piso lleno de papeles, y justo a mis pies había una foto con mi hermana. La levante cuidando de no cortarme con el vidrio roto del cuadro y se la pase a Marcos para que la tuviera un segundo mientras yo revisaba la ventana. La traba estaba puesta del lado de adentro, y no parecían haberla forzado. Me di media vuelta y vi a Marcos pálido y asustado. Me miraba a mi y a la foto por turnos. Se adentro un paso dentro de la habitación y tirando la foto sobre la cama, empezó a abrir la boca para decir algo cuando la puerta se cerro como si un viento fuerte la hubiera azotado y las luces empezaron a tintinear. Marcos abrió grandes los ojos mirando hacia en centro de la habitación. Allí estaba mi hermana, de pie con sus manos moradas y su rostro deformado, con los ojos clavados en el.
Marcos retrocedió, cayo sobre la cama y siguió arrastrándose sobre ella hasta llegar a la pared. Mi hermana avanzaba lentamente, sin dejar de observarlo con aparente interés. El empezó a balbucear algo que apenas pude entender porque las cosas de la habitación empezaron a volar y a chocar contra las paredes. Le dijo “Solo intentábamos hacerte una broma... No teníamos intención de dañarte...” mientras lloraba frenéticamente. Ella no lo escucho, se inclino sobre el y sonriendo, lo beso. Las luces se apagaron completamente por unos minutos en los que no pude parar de gritar.

Lo ultimo que recuerdo haber visto antes de desmayarme, fue a Marcos colgando del techo de mi habitación, con ojos que parecían salirse de las orbitas, y la lengua anormalmente larga...

domingo, 5 de abril de 2009


Ella esta ahi, sentada, esperando... El dijo que vendria, lo habia asegurado. Pero todavia no llega, y en los ojos de ella empiezan a aparecer lagrimas. Lo extraña, le duele el pecho cuando no esta cerca de el. Y ahora le duele mas que de costumbre, porque sabe que se acerca el final. La puerta de la cafeteria se abre, y envuelto en una rafaga de viento y lluvia, entra el. El corazon de ella empieza a latir desbocado, pareciera que quiere salirsele. El mira alrededor, y cuando sus ojos la encuentran, hacen que su corazon frene de golpe, y se saltee un latido. El comienza a acercarse, zigzagueando entre las mesas. Ella esta ansiosa, sus manos se cubren de un sudor frio, que ella siempre relaciona con los nervios. Tambien lo relaciona con el amor, despues de todo, siempre le pasa cuando el esta cerca. El llega a donde esta ella, y ella levanta el rostro para que el la salude con un sencillo beso en los labios, como siempre. Pero el desvia la trayectoria de su labios hasta la frente de ella. Fue un beso frio, marcaba una distancia que ella no queria sentir. El se sienta frente a ella y le habla. Ella no escucha, esta perdida en ese mar azul de sus ojos. El la mira fijo, los ojos tienen algo que ella no alcanza a comprender. El la lleva de vuelta a la realidad con una palabra dicha de forma brusca. Ella siente como si esa palabra la atravesara, el nunca antes la habia tratado asi. Las lagrimas que habian desparecido vuelven a su lugar, pero esta vez se desbordan y caen lentamente por su mejilla. El se pone rigido, las lagrimas lo hieren, pero sigue frio. Habla, mas suave. Ella alcanza a entender palabras como "volvio", "esta sola", "la extraño". Luego, el dice las dos palabras que por mas que ella quiera no puede negarse a escuchar: el dice "la amo". Y ella siente como se desvanece el mundo a sus pies. El corazon deja de latir, la sangre ya no fluye. Las lagrimas si. Empiezan a caer incontrolables sobre su rostro. El intenta justificarse, pero no puede. Se despide y hace un movimiento como para acercarse de nuevo a ella y darle un beso de despedida. Pero ella da vuelta la cara. Sabe que si deja que si esta demasiado cerca, se aferrara a el y no lo dejara marcharse. El se para, la mira... y sin decir nada mas, da media vuelta y se va. Ella siente su corazon partirse en mi pedazos. Pero no puede hacer nada. No siente las manos, ni las piernas, no puede moverse. Solo se queda alli, mirando el cafe ya helado que esta en la taza. Las lagrimas caen sobre el dibujando ondas espesas. Alguien la ve y le pregunta si esta bien, si necesita algo. Ella lo mira, no lo conoce. De repente, vuelve a sentir todo el cuerpo, y sin contestar, sale corriendo. En la puerta choca con una mujer mayor y la hace caer. Asustada, la mira, salta sobre ella y sigue corriendo. Siente los pies pesados, le cuesta mantener la velocidad. Llueve y siente el cabello pegado a su frente y su cuello. Las lagrimas saladas se confunden en el agua dulce de la lluvia. Por su mente pasan todos esos recuerdos que son imposibles de frenar. La hieren, la lastiman, pero a la vez la hacen feliz.

viernes, 20 de marzo de 2009

No me dejes nunca...


Veo la vida con tu ojos, toco las cosas con tus dedos, respiro tu aire y siento tu sangre en mis venas. Estas conmigo, y es mas facil existir, mas facil luchar, mas facil seguir adelante. Triste, el estado este que algunos llaman vida. Pero no es permanente, es algo que termina. Como todo. Pero si estas a mi lado, puedo soportarlo. Puedo sobrevivir cada dia, y quiero hacerlo. Solo si estas aqui. Me imagino mi mundo sin ti. Dias sin sol, noches sin luna. Oscuridad eterna, seria. Porque tu eres mi sol, mi aire, mi alimento, mi vida. Mi misma existencia.